¿Sabes exactamente qué tienes que hacer cuando llegue el próximo aviso de calor? Aquí tienes la guía estructurada en cinco ejes para proteger a tu equipo este verano.
1. Evalúa el riesgo antes de que llegue el calor
El primer error es esperar a que haga calor para empezar a pensar. La evaluación de riesgos por estrés térmico debe hacerse por puesto de trabajo, antes de la temporada, utilizando métodos reconocidos: el Heat Index de la AEMET, el índice WBGT o el método EVALTER-OBS. No basta con mirar el termómetro: hay que tener en cuenta el metabolismo de la actividad, la ropa de trabajo y las condiciones ambientales reales.
Con esa evaluación, elabora un Plan de Actuación con cuatro niveles claros: normalidad, precaución, riesgo alto y peligro extremo. Cada nivel debe tener medidas concretas asociadas, no genéricas.
Hay un grupo de trabajadores que necesita atención especial: personas de edad avanzada, mujeres embarazadas, empleados con enfermedades cardiovasculares o respiratorias, y quienes toman medicación como diuréticos o antidepresivos. La vigilancia de la salud para este grupo no es opcional.
2. Reorganiza el trabajo: aquí está la clave
Las medidas organizativas son las más eficaces y las más olvidadas. Cuando hay calor extremo, la respuesta no es aguantar: es reorganizar.
- Cambia los horarios. Las tareas más pesadas tienen que hacerse en las horas más frescas: primera hora de la mañana o, si es posible, turnos nocturnos. Las horas centrales del día —de 12 a 17 h— son las de mayor riesgo. Bajo aviso naranja o rojo de la AEMET, la ley te obliga a adaptar la jornada. Eso incluye reducirla o prohibir determinadas tareas en el exterior. No es discrecional.
- Reduce la carga física. Proporciona ayudas mecánicas para la manipulación de cargas. Elimina el trabajo a destajo o los objetivos que presionen el ritmo. El calor y la presión de producción son una combinación peligrosa: permite que cada persona regule su propio ritmo.
- Aumenta los descansos. En trabajos pesados al aire libre, los estudios indican que hasta un 20% del tiempo total debería dedicarse a pausas de recuperación, en sombra o en zona climatizada. No es tiempo perdido. Es el coste de no tener un accidente laboral.
- Aplica un plan de aclimatación. El cuerpo necesita entre 5 y 14 días para adaptarse al calor. Los trabajadores nuevos o los que regresan de baja o vacaciones no tienen esa adaptación. Aumenta la exposición de forma gradual durante ese periodo.
- Trabaja siempre en pareja o en equipo. La víctima de un golpe de calor suele perder la capacidad de percibir su propio deterioro. La persona que está a su lado es quien lo ve primero. El trabajo en solitario bajo calor extremo es un riesgo evitable.
3. Acondiciona el entorno físico
En interiores, la normativa es clara (Real Decreto 486/1997): entre 17 y 27 ºC para trabajos sedentarios (oficinas) y entre 14 y 25 ºC para trabajos ligeros, con humedad relativa del 30% al 70%. Persianas, toldos, aislamiento y sistemas de ventilación en correcto mantenimiento. No es una mejora: es un requisito legal.
En exteriores, la prioridad es crear sombra. Toldos, carpas portátiles, zonas naturales de sombra. Si hay equipos que emiten radiación térmica, aíslalos o aléjalos de los puestos de trabajo. La sombra no elimina el riesgo, pero lo reduce de forma significativa.
4. Agua, ropa y protección solar: lo básico que no siempre se hace
Agua abundante, fría y cerca. No al final del pasillo. No en la cantina. Cerca del puesto. Los trabajadores deben beber aproximadamente un vaso de agua cada 20 minutos, aunque no tengan sed, porque cuando sienten sed ya están en déficit. Instrúyelos explícitamente: esperar a tener sed bajo calor extremo es un error con consecuencias.
Ropa adecuada. Amplia, ligera, de colores claros y tejidos transpirables como el algodón. El poliéster retiene el calor. La ropa de trabajo tiene que facilitar la evaporación del sudor, no impedirla.
Protección solar completa para quien trabaje al exterior: gorra con visera y cubrenucas, gafas de sol homologadas y protector solar con FPS alto, reaplicado durante la jornada. El sol no solo cansa: la radiación acumulada es un riesgo adicional al estrés térmico.
5. Forma a tu equipo: que todos sepan qué hacer
La información meteorológica debe llegar al trabajador cada mañana, no al responsable de turno para que la filtre si se acuerda. El nivel de alerta del día tiene que ser conocido por toda la plantilla antes de que empiece la jornada. Esto es exactamente lo que MeteoZen automatiza: el aviso llega solo, a quien tiene que llegar, y queda registrado.
Y todo el personal, sin excepción, tiene que saber identificar un golpe de calor. Los síntomas previos —mareos, debilidad, náuseas, calambres— son la señal de parar. Un golpe de calor ya desarrollado es una urgencia médica grave: temperatura corporal muy alta, piel seca y caliente, confusión, convulsiones.
El protocolo es siempre el mismo: llamar al 112 de inmediato, llevar al trabajador a la sombra, desvestirlo parcialmente y enfriar su cuerpo con agua o paños húmedos mientras llega la ayuda. Cada minuto cuenta.
Resumen: la guía en un vistazo

Si quieres que estas medidas se activen automáticamente en cuanto la AEMET emita un aviso para tus ubicaciones, consulta los planes y precios de MeteoZen o crea tu cuenta para empezar a configurarlas.



